Cuando llegué a Lisboa hace cinco años venía con la idea de que no cambiaría mi acento, que no iría yo (ja, moi) a caer en eso de perder la identidad y tal que tanta vuelta nos gusta darle desde la psicolingüística.
Pero heme aquí que en cinco años mi acento ha sido de ida y vuelta y me han visto "curiosa" desde ambos lados :-) es decir, en Portugal siempre han identificado, ante su asombro, como brasileñohablante sin entender por qué y desde Brasil me han dicho que ya he adaptado mi portugués llegando al colmo (pero como al colmo mismamente de los chistes de Abundio) hace unos días con "você tem piorado seu portugués desde que esta em Portugal".
Pues eso, un acento que viene y va.
En este tiempo nos hemos hecho bastantes viajes en coche, y era salir por el puente 25 de Abril y ponerse Fito a cantar Que viene y va (en Cd, que nos lo regaló Arantxa y está casi rallado de tanto oírlo). Y, oye, que se nos han quedado algunas como de uso familiar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario