Hace unos meses se producía una situación que era incomprensible para los que interactuaban, y que tiene que ver, creo, con las definiciones que barajamos de bilingüísmo y biculturalismo. Voy a ello.
Estaban Clara y su abuelo materno, español, que no habla portugués y lo entiende poco, jugando, peleándose, esa dinámica suya y Clara se enfadó con mi padre y mi padre -que bebe los vientos por ella- muy cariñoso, le dice "pero chata, no te pongas así, que estamos jugando" y la otra, hecha un basilisco, le grita enfadada "no me llames de chata".
Y mi padre no entendía nada, y Nicolás le decía "abuelo, no la insultes" y mi padre se hacía cruces y me miraba diciendo "pero cómo la voy a insultar, si le estoy dicendo chata".
Así que me tocó explicarles que en portugués "chata" es pesada, antipática, y que "chata" en español era, en este caso, una manera cariñosa de dirigirse a alguien, como bonita, cariño.
Aún así, ninguno de los dos podía evitar ni decirlo ni extrañarlo.
Hoy se lo dijo de nuevo, por teléfono, y Clara ya se rió, nos miró, entendiendo lo que le decía el abuelo pero aún así le dijo "que no me llames de chata abuelo!"